DIEGO AMADOR
De la raíz a un lenguaje propio.
Diego Amador nació en Sevilla en 1973 y creció en Las 3000 Viviendas, el menor de ocho hermanos, dentro de una familia gitana profundamente vinculada al flamenco.
En casa de los Amador la música no necesitaba ser explicada.
Se escuchaba.
Se tocaba.
Se cantaba.
Se compartía.
Una habitación para crear
Desde muy joven, Diego necesitó un lugar propio donde escuchar, experimentar y hacer música. Una habitación en Las 3000 se convirtió en su primer espacio creativo.
Después llegó un órgano Hammond. Y se abrió una nueva puerta.
Cuando Diego puso las manos sobre las teclas no intentó desprenderse de aquello que ya sabía. Hizo lo contrario.
Llevó la guitarra al piano.
De seis cuerdas a ochenta y ocho teclas.
Su conocimiento de la guitarra flamenca transformó profundamente su manera de entender el teclado.
Compás, acompañamiento, articulación, intención y carácter procedentes del toque comenzaron a habitar el piano.
Pero el nuevo instrumento abría otras posibilidades.
Mayor extensión.
Más voces.
Nuevas posibilidades armónicas.
Así comenzó a desarrollarse una manera propia de tocar.
No se trataba de abandonar la guitarra.
Se trataba de descubrir hasta dónde podía llegar aquella misma raíz a través de otro instrumento.
Piano y cante

Cantar y tocar desde el mismo lugar.
Para Diego, piano y voz forman parte de un mismo pensamiento musical.
El piano puede acompañar al cante.
El cante puede habitar dentro del piano.
Esa relación es uno de los elementos fundamentales de su identidad artística.
Una música abierta
El flamenco constituye su raíz.
Nunca su frontera.
Piano Jondo
Río de los Canasteros
Suite Flamenca
La búsqueda continúa.
Composición.
Arreglos.
Producción.
Tecnología.
Nuevas escalas de creación.
No para alejarse de su origen.
Para descubrir todo lo que todavía puede surgir de él.
La raíz permanece.
El lenguaje continúa expandiéndose.