BIOGRAFÍA
Diego Amador es uno de los artistas más singulares del flamenco contemporáneo: cantaor, pianista y compositor, creador de un lenguaje propio que nace del cante más puro y lleva el piano a un territorio inconfundiblemente flamenco.
ES I EN
TRAYECTORIA
A lo largo de su carrera ha compartido escenario y grabaciones con figuras de referencia del flamenco y del jazz, y su trayectoria internacional lo ha llevado a festivales y escenarios de Europa, América, África y Asia.
Fue nominado al Latin Grammy por Río de los Canasteros y reconocido con galardones como el Giraldillo de la Bienal de Flamenco de Sevilla. Más allá de premios y colaboraciones, Diego Amador se ha consolidado como un creador atemporal, un músico que no sigue tendencias, sino que trabaja desde la raíz para ampliar el lenguaje del flamenco.
Su obra representa una evolución natural del flamenco: una música con raíz, libertad y sello propio, en la que el cante, el piano y la creación conviven con una autenticidad difícil de confundir.
BIO PRINCIPAL
Nacido en Sevilla en 1973, Diego Amador creció en el seno de una familia gitana de profunda tradición musical y en el entorno de las 3000 viviendas, un lugar donde el flamenco no era un género ajeno, sino una forma natural de vivir y expresarse. Hijo del guitarrista Luis Amador y hermano menor de una saga que ya había dejado huella en la música española, recibió desde niño una formación marcada por la transmisión oral, la escucha y la convivencia con el cante y la guitarra.
Su primer lenguaje fue el de la guitarra flamenca y el cante. Pero muy pronto apareció otra llamada: el piano. A partir de un aprendizaje autodidacta y de una curiosidad musical fuera de lo común, Diego fue desarrollando una manera absolutamente personal de tocar, en la que el piano deja de comportarse como un instrumento ajeno al flamenco y empieza a respirar con su compás y su sentido del cante.
Esa singularidad artística se completa con otro rasgo excepcional: Diego Amador ha hecho del piano un instrumento desde el que acompañar su propio cante. Su música nace de la raíz, pero no se queda en la repetición de fórmulas; abre caminos nuevos sin perder verdad, creando una voz inconfundible dentro del flamenco.